domingo, 16 de febrero de 2014

Dedos entrelazados.






La sensación de entrelazar tus dedos

con los míos; los nuestros. 

Un simple gesto, una gran hazaña

que deja atrás los cristales rotos

de los viejos sueños.

No es un futuro, siquiera un pasado,

sólo un efímero presente,

un regalo “estrella fugaz”;

 que como tal pasa rápido

 y a la vez te ilumina el alma.

 

Difícil de olvidar, y sin embargo,

debes dejar atrás,

 para nunca volver sobre tus propios pasos.

 
 

Irene Bulio © 2014
 
Foto tomada de internet, de autor desconocido.

domingo, 19 de enero de 2014

Déjame... permítete...


 

 

Déjame describir en tu espalda

cuánto te quiero;

comenzaré despacio

con un ligero soplo

acariciando tu dorada piel.

Déjame sentir tu presencia

mientras, beso a beso,

dibujo tu costado,

ansioso de placer.

Déjame juguetear tu cuerpo

con las yemas de mis dedos,

ansiosos de poseerte,

muy despacio, como les gusta hacer.

 
(Imagen tomada de internet)

Permítete amor mío

disfrutar de mi sexo,

de la humedad del deseo,

de placeres inconfesos.

Permítete mi vida,

conectar con mi alma,

exprimir nuestros cuerpos

desde ahora hasta el alba.

Permítete, aunque sólo sea una vez

dejar alas a tus sueños

aunque tú les creas pequeños

que ellos te harán crecer.


 

Inma Flores © 2014
 


 

viernes, 10 de enero de 2014

Conjugando en futuro


(Imagen tomada de internet. Autor desconocido)
 
Arropada en un sueño
dejé brotar la imaginación
y que llegases a mí desde la distancia,
encendiendo lo ya apagado,
descubriendo tras mi pupila
los deseos ocultos
por el moho enverdecido
de los deseos no vividos.
De repente, casi sin percatarme,
te sentí.
 
(Imagen tomada de internet. Autor desconocido)
Un suave aliento junto al oído,
desparramando deseos desde mis entrañas,
mientras tu voz comenzaba a brotar
aterciopelada y lenta…
en ese mismo instante mi piel
comenzó a erizarse de deseo.
Sentirte, soñarte… vivirte…
¡Qué más da!
Lo que está próximo
a veces está tan lejano
que lo cercano es aquello
donde se posan tus sueños…
Y tú aún por llegar, y yo…
que vivo soñándote, extrañándote
aún sin conocerte,
porque sé que existes,
eres, estás… presente.
Un regalo para la ilusión.

Irene Bulio © 2014

(Imagen tomada de internet. Autor desconocido)

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Palabras...




 

 
 
 
 
 
Hoy me fijo en tus hechos,
 
 no en tus palabras.
 
Nuevamente, no concuerdan.
 
Mientras esperas tiempo
 
escapo de tus redes, lentamente,
 
intentando no caer en el vacío,
 
evadiendo pensamientos grises,
 
noches frías, soledades junto a tu presencia;
 
escarbando, con mis dedos,
 
en busca de alimento para el alma.
 
Hoy me fijo en tus acciones,
 
sin percatarme de tus palabras,
 
ya mudas, caducas, inertes;
 
palabras sin significados,
 
enlazadas, tristemente,  con
 
acciones sin consecuencias;
 
proyectos caducados,
 
sin apenas comenzar.
 
Vacío.
 
No queda ya nada de qué hablar,
 
ambos nos repetimos, constantemente.
 
¡Se puede hablar tanto y no decir nada!
 
Cuando, simplemente… bastaba una mirada.
 
 
 
Irene Bulio © 2013

martes, 17 de diciembre de 2013

Lágrimas...


 
 
 
 
Las lágrimas acuden a su rostro
como valientes soldados a la batalla,
dispuestos a proteger con su vida
su triste y compungido corazón.
Salen de sus lacrimales, unidas,
sin que nadie las llame, en fila…
para recorrer sus mejillas y acabar
estrechas, vacías, sin aliento,
en la comisura de sus labios.
Llegadas a este punto,
un dedo acusador  las aplasta,
y una sonrisa las intenta dejar
 en el olvido, como si nada hubiese pasado.
Pero sus ojos, rojos, desde antaño
en contraste con el verde de su iris,
delatan a estas valientes.
Nadie las llama, ellas acuden, siempre serviles
dispuestas, como soldados fieles
 con la única misión de custodiar
el castillo de su corazón.
¡¡Gracias lágrimas!!
 
(Foto tomada de internet - Autor desconocido)
Como amoniaco  limpian su dolor,
evitando que doña Tristeza acabe con su vida,
que doña Meta regrese a sus arterias,
que don Nuevo Sueño  eche a Tristeza
de las oquedades de su corazón.
Doña Sonrisa llega de nuevo,
como una reina, como  una Diosa,
y toma posesión del Castillo de su Corazón.
¡¡Gracias lágrimas!!
Fieles lágrimas, que aplastan el dolor,
Y permiten brotar una nueva ilusión.

 

Irene Bulio © 2013

 

 

 

miércoles, 27 de noviembre de 2013

No más vacíos.




A veces los vacíos

se me antojan abismos,

profundos y oscuros,

lúgubres y fríos,

donde quedaron,

perdidas,  tu alma y la mía.

Esperando tu regreso

se me  fue la vida;

estabas al lado, tan cerca,

pero nunca te sentía.

Esperando tus promesas

perdí mis  mejores años,

esas que hacías

a modo de cadenas

con las que me sujetabas,

pero que nunca pensaste cumplir.

Ahora, al abrir los ojos,

siento dolor hasta  con las caricias

 de  los rayos de  sol;

un  suave halo de luna es capaz

de abrir una sangrante brecha

dentro de mi corazón.
(Fotografía extraída de internet, desconozco el nombre del pintor ni el nombre de la obra)
 
Lágrima fácil,

salada, húmeda y cálida,

limpiando suavemente el alma;

lágrima que brota sin ser llamada.

Y aún así,

no los quiero cerrar más los ojos, 

es imposible,

sería capaz de ver

hasta a través de mis párpados

 

Una vez que he sido consciente,

nada podrá ser igual.

Simplemente, cambiaré de horizonte;

crearé conceptos nuevos;

enterraré miedos;

sepultaré sueños que nunca compartimos,

sueños que eran de dos.

 

Eso sí, abriré bien los ojos,

pero no cerraré mi corazón.
 
(Foto tomada de internet, autor desconocido)

El del corazón inaccesible,

el de las promesas hechas sin pretender cumplir,

el que nunca valoraste ni protegiste

lo que realmente merecía la pena,  fuiste tú.

 

Yo seguiré tejiendo pequeños trozos de felicidad,

trozos que uniré y convertiré en una brillante capa

que me proteja en los días fríos,

sin luna, sin estrellas,

cuando sople el viento del norte.

Ya los sueños no son los mismos,

muchos no se podrán cumplir,

pero tampoco me acompañan los lastres

de los sueños cumplidos a medias.

Ahora tengo metas, metas donde tú,

ya no tienes cabida.
 
Irene Bulio © 2013
 
 (Foto tomada de la web; autor desconocido)
 
 

martes, 26 de noviembre de 2013

Cuando me encontré sin amor.







(Imagen tomada de internet, autor desconocido)


Ese día me despojé de mis miedos;
fue un día cualquiera, de un mes
 que no merece la pena nombrar.
Dentro de mi alma y de mi corazón
los sentimientos eran tantos
que no me atrevo ni a contar cuántos.
El deseo de vivir
ensombreció al resto.
Un lienzo inundado de amor
quedó manchado de dolor,
odio, celos, desconfianza,
violencia; lo peor, la violencia.
Con sólo mirarnos  a los ojos
pudiste descubrir que amor
con más amor, se multiplica.
 

Nunca llegaste a conocer
la profundidad de mi alma.
Siempre serás ese amor inalcanzable,
esa pasión que no consigo encontrar,
esa persona inexistente
de la que un día me enamoré
y por la que se me desgarró el alma.
Por más que pase el tiempo
sé que lo nuestro pudo ser perfecto,
con nuestros días azules, amarillos y grises,
pero llenos de hogar.
No se puede obligar a nadie
a vivir bajo el yugo del miedo.
Me hubieses sembrado un camino de besos
y nunca me habría apartado de él.
Tus manos en mi cuello,
el terror de esas noches sin dormir,
todo ya pasado.
Lo que queda… esa mezcla de tu corazón y el mío,
tus ojos y mi sonrisa
en el rostro de nuestra hija.
Quédate tu rencor y miedos;
aún no he conseguido desprenderme
de este corazón roto,
pero al menos, ¡puedo respirar!
 
Irene Bulio. 24.11.13