viernes, 2 de noviembre de 2018

A los que ya partieron







Como cada primero de noviembre
se acerca al  cementerio.
Un ramos de claveles blancos
en sus manos relucen
como nubes viajeras
en el cielo infinito.

Atrás quedaron lágrimas ajadas
cubiertas de silencios,
palabras nunca dichas que en sus labios
aún reborbotean en las noches
donde las frías sábanas
saben a soledad y desconsuelo.

Llegar ante su lápida duele aún,
como si de una lanza se tratase
dispuesta a lacerar todo su pecho.
También la entraña azul, donde el abismo
se encarga de engullir todo recuerdo
y una lágrima, entonces, rememora:
No hay distancia donde el amor
se disuelva en olvido.

Inma Flores © 2018


Reborbotean: "borbotean" pero recuerdo escuchar la palabra así, como si fuese un ruido incesante, al que no logras acostumbrarte.