martes, 21 de julio de 2020




No, no, no…

No me interesa vivir en la cárcel de tu verbo.
Ser observada mi vida desde tu sucia y gris
pupila, una fea ballesta que dispara palabras
encendidas, avivando un fuego que no existió.

No quiero sentir la espada de Damocles  en mí,
ni tus silencios carentes de sentido, tampoco
soportaré ningún trato despectivo, mudeces
privadas de las verdades que dices que te apoyan.

No resisto, no, la angustia de tus  constantes dudas,
tampoco  esas, tus mentiras comprobadas. Mil veces
las negaste,  con la prueba  anudada en la cintura,
mientras mis ojos, regados en lágrimas, rogaban.

No me interesa, no quiero, no resisto el dolor.

Inma Flores © 2020





Adioses

Hay desprecios con sabor a despedida
a menta amarga,
a clara de huevo sin batir,
a caldo de ave con espinas,
a sol, dibujado en una cartulina negra,
a hiel desparramada sobre el pezón erguido
al agua empozada en un ahogado
a sal de  náufrago
a tu desidia…
Pero de ese cáliz yo no bebo.




Inma Flores ©

martes, 14 de enero de 2020

Ven, ven conmigo.

(Imagen tomada de internet, autor desconocido)


Ven, adéntrate en mi alma,
calza mis viejas botas
que aguardan el olvido.
Ven , con tus pies descalzos
y los ojos  henchidos
de ilusiones  ya muertas
aleteando tristezas
en la rasgada entraña
que vomita verdad.

Quiero verte latir
este dolor que ahoga,
verter del purulento
músculo  la escarlata
 esencia ya febril
donde apagar tu sed.
Quiero librarme ahora
de la fístula gris
que oprime mi futuro.

Adiós,  vil mentiroso,
quédate mis zapatos,
prefiero volar descalza.

 Inma Flores ©

viernes, 20 de septiembre de 2019

El poder de los silencios

(Imagen tomada de internet. Autor desconocido)


Sí, tienen el poder de abatir el alma,
romper un corazón en mil pedazos,
llenar el día de la noche más oscura,
hacer añicos el sueño más hermoso,
fustigar una espalda, cansada del peso,
crear un abismo entre dos bocas,
ensordecer  el canto de las aves en primavera,
caer como la lluvia de verano en plena playa,
convertir  la sonrisa en campo de otoño,
helar tus ilusiones como tímpano invernal,
pues nunca nos unieron los silencios  
y eran realmente las miradas.
Tus silencios sepulcran mi alegría,
entristecen los ahora,
teniendo ya el mañana su fecha de caducidad.
Sigue siendo el dueño de tus silencios,
que yo sembraré mi confianza en otros prados.

Inma Flores ©

jueves, 19 de septiembre de 2019

Nosotros


 (Imagen tomada de internet, autor desconocido)


A veces las tristezas se apoderan
del alma ilusionada.
Deseas volar, pones el empeño,
las fuerzas,  y te asomas al abismo.
Incluso,  lo que más deseas
se aleja, paso a paso, mientras respiras miedos
y descubres que tus  alas están mojadas.
Agua y aceite somos,
tú no apagas mi sed
yo no te sacio.

Hoy, noche de humedad, salitre y penas,
cansada de remar a la deriva,
veo cómo  ya tu barca va sin velas,
recordando otro mares
mientras sueñas los viejos puertos.
En la ciénaga se ahogan mis tristezas.
Agua y aceite somos,
tú no apagas mi sed
yo no te sacio.

No soy la esposa que sumisa
aguarda cariñosa entre brillos de corales,
no soy la que calla y otorga,
no soy la que aguanta y se oprime,
no soy, no…
Ni tú el ser generoso que su tiempo me obsequia,
intentado encontrar el sentido a mi mundo,
compartiendo su instante…
Agua y aceite somos,
tú no apagas mi sed
yo no te sacio.

El orgullo nos puede, asesina los sueños,
y sin sueños no somos nada, ni hoy, ni mañana…
Sigue tu senda, pues un día el deseo de amar
nos nubló la cordura.
Ninguno ha de pagar el precio
de dejar de ser
agua o aceite;
tú no apagas mi sed,
yo no te sacio.


Inma Flores ©

lunes, 9 de septiembre de 2019

El dolor de Frida




Imagen de Antonio Cerpa, de la exposición  exposición "RetrAtados", junto a Felipe Juan, en la ciudad de Arucas, Gran Canaria, durante el mes de agosto de 2019



Me entenderás cuando te duela
como a mí me duele,
pues no hay peor dolor que un alma rota,
la espera de un amor que nunca llega,
 y el ser compartida: una derrota.

Me entenderás cuando te duela
como a mí me duelen
vacíos matutinos en la almohada,
pensarte, detenido, en otras bocas,
dudar si ya surgió la encrucijada.

Me entenderás cuando te duela
como a mí me duelen
los  huesos de cristal y las costuras
ancladas al colchón donde no llegas.
Ya  se ausentan de ti viejas ternuras.

Me entenderás cuando te duela
como a mí me duelen
los ácidos colores de tu boca
con palabras hirientes en mi espalda.
Mis pinceles son luz, dolor revoca.

Inma Flores © 2018