Hoy sentí de nuevo tus garras
arañando mis pensamientos.
El dolor era tan profundo
que no pude evitar llorar
ni sorber el sabor de la hiel
que de nuevo se apoderó
de mi boca, mientras gritaba:
“¡¡Ya no
te quiero!! No, no, no…
que no te
amo, nunca te amé…”
No existió el fuego del hogar
ni supiste avivar la llama
que con amor hice prender
pues tú apagabas con aire…
de tu puerta abierta al salir.
Con besos huidos del lecho…
pues no estabas al despertar.
Con abrazos nunca dados…
que tantas tardes te pedí.
—Los hijos que prometiste…
sólo fueron palabras rotas—
Con fidelidad fingida…
que siempre diste a otro hogar.
Con la gris y fría tristeza
que inundaba así mi hueca alma…
Hoy sentí de nuevo el deseo:
“fundirme en el azul del mar”,
más lágrimas saladas eran
las que presto al rostro acudieron
dispuestas a la gris tristeza
de mi cara poder borrar.
Aspiré la gélida sal
que anidó junto a mi pesar
enfriando mis angostos miedos
y liberando las cadenas
que a tu agrio recuerdo me ataban.
¡¡Por fin… llegó la libertad!!
Inma Flores © 2014
(Pintura de Alex Alemany)


