Mostrando entradas con la etiqueta desamor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desamor. Mostrar todas las entradas

jueves, 29 de mayo de 2025

Sin títulos, sin derechos.


 

 


 Llegó como un halo de aire fresco,

su aroma a menta inundaba la estancia

y ella  solo deseaba sus brazos, su presencia,

sentir su aliento junto al oído

 y escuchar su risa mientras cubría de besos su garganta

el roce de su piel irisada de nuevos sueños

acercándose a su pecho en erupción.

Fue un nuevo comienzo de vida

el latido del sueño que vence la pereza de los miedos

y tras muchas, muchas lunas, comenzó a desear su luz

el calor de su presencia, el sonido de su voz.

 

Ella...

Sonreía, al escucharle sonreía.

Sonreía, al pensarle sonreía.

Sonreía, al soñarle sonreía.

 

De pronto se hizo la noche.

Nada era real, fue un vil sueño.

Él estaba con otra, amaba su cuerpo,

mientras sembraba en sus oídos sueños de futuro.

A ambas

las dañó, como a esas flores que se arrancan y se tiran al suelo

sintiéndose un dios.

No le gustó su aroma, 

desde que vio que se marchitaba

 no quiso sentirse responsable

de su futuro incierto, de tener que atenderla,

por eso mejor arrancar la nueva flor, enraizada,

y jugar con ambas negando una a la otra.

 

No supo jamás de flores ni semillas,

ni de amor, siquiera de amistad.

Nunca fue jardinero de ilusiones.

 

Ahora se acerca hablando de daños, 

y ella le responde:

 — Tú, que usas y tiras, ¿hablas de dañar la vida?

— Tú, que mientes y olvidas, ¿juegas a ser la víctima perfecta?

Pobre hombre, pobre alma dormida,

pobre corazón que no conoce el tic tac del latido enamorado

y cree que cualquier silvo de viento es amenaza de tormenta.

 

Continúa la pesadilla, una llora y lamenta, 

la otra, que sintió nacer un futuro, aún no lo cree,

pero despertará de este agotador sueño,

despertará con la sonrisa puesta

con las ilusiones dispuestas a crear

con los lirios enraizados en la tierra

y jamás permitirá que nadie arranque sus pétalos

fingiendo decidir: ésta sí, ésta no…

porque quien juega con dos almas

quien miente a dos corazones,

sólo merece la soledad y la hiel entre sus labios.

 

No existe el amor intermitente:

"antes ella, luego yo, y ya vuelve a estar ella" —se decía.

Ya sabes que existen fantasmas ilusos

que con un tembloroso candil pretenden ser faro.

Esos jamás serán estrella

de alguien que sabe a dónde va,

que vive y no juguetea,

que no da segundas oportunidades para ser dañada,

pues tiene mucho que aportar

y  no se conforma con promesas vacías

que proviene de sacos rotos.

 

Alguien así no cree en desconfiados sin futuro y sin palabra,

que ante la oportunidad cerraron sus ojos,

no la aprovecharon la luz del amanecer.

Sólo se limitaron a mentir y victimizarse,

a desconfiar y, a hurtadillas, buscar futuras víctimas.

 

Pobres víctimas de sí mismos,

tuvieron el dorado ante sí y estuvieron ciegos,

nunca conocieron el placer inundado de amor

sólo el blablablá sin  la toma de conciencia,

por creerse las mentiras que anclaban su ego.

Quiso Ver-mejo-r y quedó ciego,

pues mirando hacia atrás perdió el nuevo amanecer

y sólo disfrutó de perpetuas puestas de sol

seguidas de noches frías, sin amor, sólo con las ilusiones

rotas, cual Ulises sin ataduras, escuchando cantos de sirena.

 

 

© Irene Bulio

 

martes, 6 de mayo de 2025

Esa estrella

 ´

Le amó, hasta la misma entraña. Era un amor puro y con madurez; volvió a notar la primavera en su alma, las enredaderas cubriendo de verde esperanza su corazón, saborear un beso apasionado y lleno de ternezas, sin prisas, un beso valiente y desnudo de miedos.
Le amó.
Se amó.
Estaba preparada para comenzar, para un nuevo viaje, pero no en una nave sin rumbo, tampoco en una que anda visitando todos los puertos...
Quizás lo suyo no es navegar, en especial si el capitán no sabe de cielos ni de estrellas.
¿Por qué no emprender el vuelo?
Estaba dispuesta a viajar, pero no a cualquier precio ni junto a quien no sabía guiarse por la estrella polar.  
 
 
©Inma Flores
 
 
 
Imagen tomada de internet, autor desconocido.
 

viernes, 8 de septiembre de 2023

Machango

 

 

Dícese de quien tiene muy cortita

la memoria y se atreve a enamorar

desplegando sonrisas; ser  vulgar,

cual triste espantapájaros que grita

 

sin tener voz, sin tino. Él se agita

simulando que es buena persona

pero el tiempo mentiras no perdona:

la verdad nunca queda dormidita.

 

Machango, pretencioso a caballero,

el mentir es tu verbo preferido

y vas rompiendo instantes , emociones

 

que jamás sentirás. Ni con dinero

podrás nunca pagar el ser querido.

A pares “no se aman” corazones.

 

© Inma Flores


 

domingo, 4 de junio de 2023

Sin rumbo

 

(Imagen tomada de internet - autor desconocido)

 

 

Hoy llevo el ala herida, ya de muerte,

volando en cielo azul preñado en rojo

un rojo de dolor y de amargura

un rojo de tristezas invisibles.

 

Hoy llevo el ala herida, dulce amor

que nunca fuiste, vida inconclusa,

verdad que debió ser hablada, sí,

ser ondeada cual bandera en su asta.

 

Asta preñada de dolor que anuncia

muerte; muerta ilusión, promete lluvia

de sal y de vacíos, desengaños.

La gema que brilló fue solo piedra.

 

En ambos quedó el luto, triste vida,

una mala elección sesgó la paz.

Lo entiendo, lo comprendo y lo acepto;

ya la próxima vez elige bien.

 

Anidaste en el alma, vino el fuego;

presumiste poder algo mejor

sin que nunca mirases en el pecho

y es así cómo el limbo te atrapó.

 

Hoy llevo el ala herida, y en picado

parece que me estrello contra el suelo,

pero me vuelvo pez, sirena rubia,

de un mar donde ya nunca nadarás.

 

 

© Inma Flores 29.1.2023

martes, 21 de julio de 2020




No, no, no…

No me interesa vivir en la cárcel de tu verbo.
Ser observada mi vida desde tu sucia y gris
pupila, una fea ballesta que dispara palabras
encendidas, avivando un fuego que no existió.

No quiero sentir la espada de Damocles  en mí,
ni tus silencios carentes de sentido, tampoco
soportaré ningún trato despectivo, mudeces
privadas de las verdades que dices que te apoyan.

No resisto, no, la angustia de tus  constantes dudas,
tampoco  esas, tus mentiras comprobadas. Mil veces
las negaste,  con la prueba  anudada en la cintura,
mientras mis ojos, regados en lágrimas, rogaban.

No me interesa, no quiero, no resisto el dolor.

Inma Flores © 2020





Adioses

Hay desprecios con sabor a despedida
a menta amarga,
a clara de huevo sin batir,
a caldo de ave con espinas,
a sol, dibujado en una cartulina negra,
a hiel desparramada sobre el pezón erguido
al agua empozada en un ahogado
a sal de  náufrago
a tu desidia…
Pero de ese cáliz yo no bebo.




Inma Flores ©

martes, 14 de enero de 2020

Ven, ven conmigo.

(Imagen tomada de internet, autor desconocido)


Ven, adéntrate en mi alma,
calza mis viejas botas
que aguardan el olvido.
Ven , con tus pies descalzos
y los ojos  henchidos
de ilusiones  ya muertas
aleteando tristezas
en la rasgada entraña
que vomita verdad.

Quiero verte latir
este dolor que ahoga,
verter del purulento
músculo  la escarlata
 esencia ya febril
donde apagar tu sed.
Quiero librarme ahora
de la fístula gris
que oprime mi futuro.

Adiós,  vil mentiroso,
quédate mis zapatos,
prefiero volar descalza.

 Inma Flores ©

jueves, 19 de septiembre de 2019

Nosotros


 (Imagen tomada de internet, autor desconocido)


A veces las tristezas se apoderan
del alma ilusionada.
Deseas volar, pones el empeño,
las fuerzas,  y te asomas al abismo.
Incluso,  lo que más deseas
se aleja, paso a paso, mientras respiras miedos
y descubres que tus  alas están mojadas.
Agua y aceite somos,
tú no apagas mi sed
yo no te sacio.

Hoy, noche de humedad, salitre y penas,
cansada de remar a la deriva,
veo cómo  ya tu barca va sin velas,
recordando otro mares
mientras sueñas los viejos puertos.
En la ciénaga se ahogan mis tristezas.
Agua y aceite somos,
tú no apagas mi sed
yo no te sacio.

No soy la esposa que sumisa
aguarda cariñosa entre brillos de corales,
no soy la que calla y otorga,
no soy la que aguanta y se oprime,
no soy, no…
Ni tú el ser generoso que su tiempo me obsequia,
intentado encontrar el sentido a mi mundo,
compartiendo su instante…
Agua y aceite somos,
tú no apagas mi sed
yo no te sacio.

El orgullo nos puede, asesina los sueños,
y sin sueños no somos nada, ni hoy, ni mañana…
Sigue tu senda, pues un día el deseo de amar
nos nubló la cordura.
Ninguno ha de pagar el precio
de dejar de ser
agua o aceite;
tú no apagas mi sed,
yo no te sacio.


Inma Flores ©