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martes, 21 de julio de 2020




No, no, no…

No me interesa vivir en la cárcel de tu verbo.
Ser observada mi vida desde tu sucia y gris
pupila, una fea ballesta que dispara palabras
encendidas, avivando un fuego que no existió.

No quiero sentir la espada de Damocles  en mí,
ni tus silencios carentes de sentido, tampoco
soportaré ningún trato despectivo, mudeces
privadas de las verdades que dices que te apoyan.

No resisto, no, la angustia de tus  constantes dudas,
tampoco  esas, tus mentiras comprobadas. Mil veces
las negaste,  con la prueba  anudada en la cintura,
mientras mis ojos, regados en lágrimas, rogaban.

No me interesa, no quiero, no resisto el dolor.

Inma Flores © 2020





Adioses

Hay desprecios con sabor a despedida
a menta amarga,
a clara de huevo sin batir,
a caldo de ave con espinas,
a sol, dibujado en una cartulina negra,
a hiel desparramada sobre el pezón erguido
al agua empozada en un ahogado
a sal de  náufrago
a tu desidia…
Pero de ese cáliz yo no bebo.




Inma Flores ©

viernes, 20 de septiembre de 2019

El poder de los silencios

(Imagen tomada de internet. Autor desconocido)


Sí, tienen el poder de abatir el alma,
romper un corazón en mil pedazos,
llenar el día de la noche más oscura,
hacer añicos el sueño más hermoso,
fustigar una espalda, cansada del peso,
crear un abismo entre dos bocas,
ensordecer  el canto de las aves en primavera,
caer como la lluvia de verano en plena playa,
convertir  la sonrisa en campo de otoño,
helar tus ilusiones como tímpano invernal,
pues nunca nos unieron los silencios  
y eran realmente las miradas.
Tus silencios sepulcran mi alegría,
entristecen los ahora,
teniendo ya el mañana su fecha de caducidad.
Sigue siendo el dueño de tus silencios,
que yo sembraré mi confianza en otros prados.

Inma Flores ©

miércoles, 28 de agosto de 2019

Lo sé




Yo sé que no me olvidas
que sueñas con mis besos cada noche
con mis manos tejiendo auroras
en las miles de estrellas de tu espalda.

Mientras, cierras tus párpados,
inspiras vida buscando mi aliento
 junto a tu boca; labios prietos
hambrientos de tu fuerza y tu poder.

Tú me sueñas, lo sé,
no pierdes la esperanza del mañana,
de un instante perpetuo que nos una,
de tus dedos y los míos entrelazados
con rumbo a ese otro cielo
que sólo de tu mano he de llegar.  

Inma Flores ©

Despertares



Beber cada mañana en tus ojos dulce café,
bañando la esperanza
de tenerte y tenerte cada día,
es placer matutino que despierta
el goce de la vida, nutre nuevos sueños
y cintila esa llama azul  e ilusionada.
Es el  «carpe diem», vida incandescente
donde tus deseados besos apaciguan
mi sed.
Libarnos, poro a poro;
las caricias desnudas de miedos
se esparcen como gotas de lluvia
sobre un campo de otoño.
Es entonces, en ese instante,
cuando la primavera nos inunda,
florecen los azahares dormidos
y bebemos el néctar del placer
mientras yacen agónicas  verdades
que hoy, caducas, renuevan el deseo
de habitarte y de que me habites. 

Inma Flores ©

¿Dónde hallará ese tesoro?




(Imagen tomada de internet. Autor desconocido)

En busca del amor por las esquinas
mirando, rauda, sobre cada mesa,
se sintió feliz, siempre una princesa,
sin temer al dolor ni a las rutinas.

Buscaba y rebuscaba entre  las minas,
en el mar y en el cielo... No regresa.
Del dolor y la ausencia sale ilesa,
sus  lágrimas ya son puras rutinas.

La vida se escapaba entre sus dedos
como granos de arena que traviesos
buscan la duna que el viento robó.


Amar, amar, amar también los miedos,
amar siempre la vida y sus excesos,
amar en cada instante consiguió …

Había buscado tanto, a la deriva,
que de amarse a sí misma se olvidó.

Inma Flores ©


A Carmen Rosa, tras una conversación donde queda clara la importancia de amarse a uno mismo, alimenta la felicidad.