miércoles, 6 de diciembre de 2017

Tu recuerdo



Enhebro los recuerdos, hoy te añoro
a mi lado, piel con piel. La dulzura
empapa  a la más triste criatura
que te llora. Instantes atesoro.

Miro al cielo, veo luz y me enamoro
añorando el tenerte con mesura,
quizás solo un instante de clausura,
entre el puede, el quizás y el deterioro.

Más el tiempo no pasa impenitente,
enreda los ahora y  los ayeres.
Mi voz tiembla, ya es muda la certeza.

Estás aquí, permite que lo intente,
que busque tu sonrisa y tus placeres,
y abreve ya el dolor de tu tristeza. 

 Inma Flores ©

Tu luz



Esos, tus ojos negros, con que miras
tan delicadamente mis ventanas,
intentando esbozar una sonrisa
que refleje mi cara iluminada.

Esa luz tan azul está alumbrando
el camino que a Ti pronto me lleva
prende mi corazón  de un dulce canto
y  mi Fe, reclinada, se renueva.

¡Ay Madre! que tu luz mi alma ha encendido
esbozando recuerdos de la infancia,
de la niña que ansiosa siente lástima
por alguien aterido en el camino.

Comparte lo que tiene con dulzura
soñando la igualdad, dulce esperanza
de un mundo imaginario donde nunca
a nadie ya le pesen los mañanas.

Es hoy, precisamente, por su santo
cuando acude ante ti clamando al cielo
solicita tu verbo y suave mano
pues debe clausurar todos sus miedos.  

Inma Flores © 2017


martes, 2 de mayo de 2017

Eres




Eres la luz y  la tormenta,
la fragilidad de la escarcha en el otoño,
el deseo febril de una caricia,
la duda que muere bajo tus cejas,
el nudo impenitente de mis piernas
como enredaderas en tu espalda,
la voz, el sueño, el grito y la nostalgia.
Eres mi todo, mi sino, mi esperanza.

© Irene Bulio


Imagen tomada de internet. Autor desconocido.


domingo, 16 de abril de 2017

Vacíos







Amaneció el día

envuelto en la pasión,

cientos de besos esparcidos

en tu frente

y otros tantos devueltos por tus labios

edulcorando los míos.

Llegó la tarde,

se esparció la noche

y nos alejamos del instante.

Mirar atrás es romper

de un sablazo

este presente que hoy nos endulza.



 Lo vi.


El estruendo

de ese enorme beso

lanzado al abismo del ayer

rompióme el tímpano.

También alguna víscera.



Algunas nostalgias ajenas

hieren a muerte

un corazón desquebrajado.


Irene Bulio©  

lunes, 6 de febrero de 2017

Desgarros



(Imagen tomada de internet, autor Renso Castaneda)

Desgarros 

Déjeme una mortaja, por Dios, madre
para este corazón recién caído
que yace muerto sobre el frío suelo
sin un latir que enhebre con la vida.

Déjeme una mortaja, por Dios, madre
para este cruel dolor que me aprisiona
la dicha, la frescura, la belleza,
la calma, la ternura y el sentir.

Déjeme una mortaja, por Dios, madre
que hoy la vida carece de un mañana
sin un sí, sin abrazos ni un «te quiero»
sin un trozo de cielo con su sol.

Déjeme una mortaja, por Dios, madre
que no logro vivir sin su presencia.
Muerta en vida, mi sino fue  perderle,
la locura será mi salvación…

Inma Flores ©

Desde mi isla




                                                                 (Imagen tomada de internet. Autor desconocido)



Desde mi isla 

Sembrando versos  voy desde mi isla,
el Atlántico sueño, enamorada,
y  como estrella vivo ilusionada
donde la soledad nunca legisla.

La noche extiende su azulado manto
sobre barrancos, casas, coches, puentes…
en palmerales,  árboles y  gentes…
hurtando a la mirada de su llanto.

Una nube navega henchida en sal
deseando verter de su atalaya
gotas celestes de su lagrimal

que caen coloridas  a mi playa.
Un pensamiento surge en el umbral
de un soneto sutil que el  alma  ensaya.

Inma Flores ©